BIOGRAFIA ALFREDO SILVA ESTRADA

Poeta y traductor

La hechura biográfica silvaestradiana es fácil de resumir: caraqueño de origen y destino, hijo de llanera y de oriental, compartió el seno familiar con dos hermanos y una hermana, y fue el sobrino predilecto de la poeta Luisa del Valle Silva. El resto fueron sus estudios universitarios de filosofía en Caracas y París, y sus personalísimas lecturas y meditaciones de la poesía moderna y contemporánea en lenguas castellana, italiana y francesa; así como el fecundo arraigo de esta experiencia a todo lo largo de su vivir venezolano, de su primer contacto juvenil con Europa a través de Italia, y de las dos prolongadas permanencias parisinas que vinieron después. Lo demás es su obra, surgida desde un solo centro germinal y que alcanzó a cobrar cuerpo en las dos inseparables dimensiones de su irradiación: la experiencia del poema y el pensamiento de la poesía.

Un centro único para tal obra dúplice, esto fue precisamente lo que le aportó su pasión por la poesía como máxima posibilidad de la elocuencia humana y desafío supremo de la existencia, así como el coraje espiritual que le permitió responder a semejante llamado con la proporcional entrega y responsabilidad. En semejante decisión se sustentó su experiencia del poema, alcanzada con la escritura propia y con la reescritura de numerosos poemas de otros, en virtud de su acendrada actividad de traductor. Con el venturoso resultado de que si sus poemas de la primera instancia llegaron a materializarse bibliográficamente en los diecinueve títulos individuales editados entre 1953 y 2000, también muchos de ellos fueron escogidos por poetas de otras lenguas para ser traducidos, sobre todo al francés y hasta el punto de que en vida se editaron ocho volúmenes de seleciones o poemarios completos, sobre todo en Bélgica. Esta segunda instancia de su experiencia del poema le deparó además la satisfacción de ver editados en nuestro país dieciséis poemarios de autores contemporáneos de lengua francesa, sobre todo belgas.

Con semejante centro generativo se correspondió al mismo tiempo la otra irradiación de la obra de Alfredo Silva Estrada: su pensamiento de la poe- sía; sin embargo, bibliográficamente hablando aquí alcanzó una cuantia mucho menor que la dimensión poemática, pues sus textos constitutivos, seleccionados de su tesis de grado sobre el Cántico de Jorge Guillén y entre los artículos y ensayos divulgados en publicaciones periódicas, tan solo ocuparon un volúmen: el titulado La palabra transmutada. La poesía como experiencia (1960-1988), del cual hasta el presente se han realizado dos ediciones, la de 1989 y la de 2007, un tanto ampliada.

La profunda sintonía mantenida entre uno y otro ámbito autoral responde al sentido imaginante que los rige tanto como a sus respectivas conste- laciones verbales. ¿Cuál es ese sentido? Pues nada menos que la asunción de la poesía como realización de lo máximo posible para la expresividad humana, así como el reconocimiento de la virtualidad significante del len- guaje y la valoración de la palabra como materia viva.

Es lo que se comprueba al leer en los poemas de Alfredo Silva Estrada fraseos como estos:

1
VA LIBRE DE MÍ MISMO Y DE SÍ
[MISMO
Y me ilumina y canta
Diario sobrevivir
[holgura nuestra
Sobre el tropel de la ciudad ahogada en su inmundicia

4
RESPIRACIÓN DE LA ESCRITURA
Brechas en el insomnio desde ruinas
[de sueños
Hacia futuros horizontes en la
[memoria movediza

O cuando uno lo lee decir acerca de la poesía:

“… la palabra transmutada no es la metáfora inmóvil sino la acción transmutante del hacer poético en el tiempo, suscitando sus propios esplendores y desastres, provocando la acción mediante su fuerza, a la vez creadora y destructora”.

Y de un poeta:

“No se trataba para él de comen- zar por querer ser poeta, concebir luego una teoría y un método y ser poeta después. El querer serlo era serlo ya, verdadera, activamente. La voluntad se confundía con la ac- ción y ninguna posición teórica las precedía. La toma de conciencia en plena acción no es teoría ni especulación mental, sino vigilia, tensión, espera viva”.

Sobre el límite 1

Habrá que ver por qué amamos el
Habrase visto
la pregunta encajada como
[estaca en el límite
La flaca sombra
estamos viendo la flaca sombra
[inhóspita
la sombra de la estaca se
[proyecta
junto a la proyección de nuestra
[sombra
nuestro sombrío habitar lo
[inhóspito
nuestro errar en el límite
Amamos también algo que pasa
algo detenido brevemente en la
[sombra
nuestro apego a la oscuridad de un
[terrón
la oscuridad de nuestra tierra
los muertos en nosotros
y todas las memorias enlazadas
hundidas
en un deslizamiento de tierra

Alfredo Silva Estrada

Referencia tomada de:
Alfredo Chacón, Ante la palabra entera de Alfredo Silva Estrada.
Papel Literario, EL Nacional, Caracas, 23 de junio 2019.

Fue poeta y traductor venezolano, nacido en Caracas el 14 de mayo de 1933. Sobrino de la también poeta venezolana Luisa del Valle Silva, quien ejerció una pronta influencia y respaldo en el quehacer poético.

Realizó estudios de Filosofía en la Universidad Central de Venezuela, con profesores como Juan David García Bacca, Juan Nuño y Ernesto Mayz Vallenilla, entre otros. Obtiene la Licenciatura en Filosofía  en 1957, y viaja a Europa para continuar estudios de posgrado en La Sorbona (París, Francia).  De esta época en París, comparte con diversos artistas, escritores y poetas venezolanos pertenecientes al  Grupo Los Disidentes, vinculándose desde entonces con las artes visuales y, en particular, con el abstraccionismo; en ese mismo período conoce la obra de destacados poetas de lengua francesa contemporáneos, de los cuales será posteriormente un importante y destacado traductor.

En 1960 contrae matrimonio con la bailarina venezolana Sonia Sanoja.  A su regreso a Venezuela ejerce como profesor en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. De 1965 a 1982 condujo en Radio Nacional de Venezuela el programa Homenajes. Ejerció como periodista en diarios venezolanos, como El Universal.

Considerado un renovador e innovador en la poesía venezolana que se desarrolla en los años 50’ y 60’, publicó su primer poemario De la casa arraigada, en 1953 cuando apenas contaba con 20 años. Reconocía la influencia de los poetas venezolanos Enriqueta Arvelo Larriva, Juan Sánchez Peláez, Ana Enriqueta Terán, Ida Gramcko y Luis Fernando Álvarez, así como del francés Fernand Verhesen. El poeta e intelectual Juan Liscano calificaría sus poemarios como “búsquedas poéticas originales fundamentadas sobre un concepto estructural del lenguaje ajeno a concesiones anecdóticas, a lo ‘entendible’, a lo lírico concebido como efusión y extraversión verbales, contagiosas, fáciles”. Asimismo, el poeta Eugenio Montejo hiciera una valoración de los poemas de Silva Estrada, donde mostraba “la primacía del intelecto sobre la intuición”. Su poesía se centra en el lenguaje para expresar lo concreto desde la abstracción, ya que cree en la escritura como un mundo que se crea y explica con palabras. Su obra literaria es principalmente poesía, a excepción del libro La palabra trasmutada (1989), que es un conjunto de ensayos.

Como labor incesante y experiencia imprescindible en la poesía venezolana del siglo XX, la obra de Silva Estrada recibió en los últimos años el homenaje de sus colegas en diversas ocasiones, siendo homenajeada en 2005 como figura central de la XII Semana Internacional de la Poesía de Caracas.

En sus 17 libro de poesía podemos mencionar:  De la casa arraigada (1953),  Cercos (1954), Del traspaso (1962),  Integraciones (1962), De la unidad en fuga (1962), Literales (1963), Lo nunca proyectado (1963), Transverbales I (1967), Acercamientos (1969),  Transverbales II (1972), Transverbales III (1972), Los moradores (1975),  Los quintetos del círculo (1978), Contra el espacio hostil (1979), Variaciones sobre reticularias (1979), Dedicación y ofrendas (1986),  De bichos exaltado (1990), Al través (2002).

De su labor como traductor de importantes voces de la poesía contemporánea en lengua francesa destacan sus versiones de poetas como Vahé Godel, Fernand Verhesen, Pierre Reverdy, Andreé Chedid, Paul Valéry, Adonis (Ali Ahmad Said Esber​), Philippe Jones, André du Bouchet, y René Char.

Recibió en 1998 el Premio Nacional de Literatura de Venezuela, y en 2001 fue galardonado con el Gran Premio Internacional de Poesía de la Bienal de Lieja, Bélgica.

Referencia tomada de:
Chefi Borzacchini, Acercamientos a Alfredo Silva Estrada.
Editorial Eclepsidra, Caracas, 2006.







      

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